lunes, 28 de julio de 2014

Antes del amanecer, atardecer y anocher. El sentido del amor y el problema de la vida

¿Cuál es el problema de la vida?

La trilogía de Linklater ha ido creciendo y madurando como los personajes. En el año 1995 nos mostró a dos jóvenes enamorados. Una historia en donde Facebook aun no se había inventado. Ni siquiera los teléfonos móviles estaban de moda. ¿Cómo llevar una relación a distancia sin la tecnología actual?

Creo que nuestros hijos deberían ver esta película en algún momento, para que se dieran cuenta como la revolución tecnológica ha cambiado nuestras vidas.

Estoy segura que miles de historias de amor se han perdido sin poder madurar por la distancia. Quizá por la falta de medios que faciliten la comunicación. En los años 90, no era tan fácil decirle a alguien que le gustabas, que estabas enamorado de él o de ella. Era difícil acceder a comunicarse bien. Los medios de hoy en día nos facilitan que las relaciones se queden en el tintero. Es decir, quién no se entera es por que no quiere. Facebook, twiter, y todas las redes que usan los jóvenes, sin contar con los móviles, son herramientas que nos enmascaran y hacen más impersonal pero directo el mensaje que queremos dar.

He ido creciendo con la trilogía. Me fascinó la primera entrega porque coincidió con mi adolescencia.

Me fascinó la segunda por que aún ser adulta, me faltaba madurez. Un reencuentro y una historia romántica, te hacen sentir vivo.



Me inquietó la tercera por el drama que supone una relación que intenta vivir del pasado. Las conversaciones inacabadas, como un hecho inesperado desencadena un tema sin resolver (el del hijo que vive en Estados Unidos), y otros muchos factores, hacen que la película parezca real. El espectador con hijos se puede sentir identificado en algunas escenas. Aunque el regusto final con la escena de "creo que ya no te amo", aunque parezca real, no me lleva hacia el sentido del amor y el problema de la vida.

Aún así, y no coincidir en muchos puntos de la visión de la vida de los personajes, me parece una apuesta atrevida, diferente y provocadora para volver a pensar en el amor, las relaciones y el problema de la vida.


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